Un trastorno alimentario implica más que simplemente hacer dieta para
perder peso o hacer ejercicio todos los días. Se trata de
comportamientos alimentarios extremos: por ejemplo, dietas que nunca
terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas. También guarda
relación con personas que no salen con amigos porque creen que es más
importante salir a correr para contrarrestar el dulce que comieron más
temprano.
Los trastornos alimentarios más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa
(más conocidas como "anorexia" y "bulimia"). Pero existen otros
trastornos relacionados con la alimentación que se están volviendo más
comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con
la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.
Anorexia
Las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: ingieren grandes cantidades de alimentos y luego tratan de deshacerse de las calorías induciendo el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de estas.
Famosas con anorexia....
- Otro claro ejemplo es la ex Spice girl Victoria Beckam que con sus 47 kg cada ves se le marcan mas los huesos..
- Otro ejemplo mas Reconocido son las de las Gemelas Olsen las cuales han estado ya ingresadas por diversos problemas alimenticios..
Causas
Su causa es desconocida, pero los factores sociales
parecen importantes.
Aunque hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la
anorexia, es probable que una parte de la población tenga una mayor
predisposición física a sufrir este trastorno, independientemente de la
presión que pueda ejercer el entorno. Por ello existen de factores
generales que se asocian a un factor desencadenante o cierta
vulnerabilidad biológica, que es lo que precipita el desarrollo de la
enfermedad.
- La propia obesidad del enfermo.
- Obesidad materna.
- Muerte o enfermedad de un ser querido.
- Separación de los padres.
- Alejamiento del hogar.
- Fracasos escolares.
- Accidentes.
- Sucesos traumáticos.
Síntomas de Anorexia
Esta patología se caracteriza por una pérdida significativa de peso
provocada por el enfermo y por una percepción errónea del propio
cuerpo. En consecuencia, los problemas endocrinos se hacen evidentes en
un espacio de tiempo relativamente corto. Los principales síntomas que
determinan la aparición de la enfermedad son los siguientes:
- Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la edad y talla del enfermo.
- Miedo al aumento de peso o a la obesidad incluso cuando el peso se encuentra por debajo de lo recomendable.
- Percepción distorsionada del cuerpo, su peso y proporciones.
- Ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos en las mujeres (amenorrea). Los anoréxicos pueden experimentar una serie de síntomas muy variados: estreñimiento, amenorrea, dolor abdominal, vómitos, etc.
- A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, la depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. Asimismo, se manifiesta una alteración de la sensación de saciedad y plenitud antes de las comidas, náuseas, hinchazón, o incluso ausencia de sensaciones. En esta patología también se observan numerosos trastornos cognitivos que se centran en los alimentos, el peso corporal y el aspecto físico:
- Abstracciones selectivas
- Uso selectivo de la información.
- Generalizaciones
- Supersticiones.
- Se magnifica el lado negativo de cualquier situación.
- Pensamiento dicotómico.
- Ideas autorreferenciales.
- Inferencia arbitraria
Diagnósticos
La anorexia nerviosa se diagnostica, generalmente, basándose en una
intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La
anoréxica típica es una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de
su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma
y parece sana.
Tratamientos
Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la
malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar
se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los
hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte.
Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónimo de
curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse
como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:
- Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el médico debe observar.
- Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
- Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares.
De esta manera se inicia el tratamiento con la realimentación, que en
ocasiones puede provocar molestias digestivas, ya que el cuerpo no está
acostumbrado a ingerir alimentos. Con el tiempo se restablece la
situación biológica y vuelve la menstruación. Después comienza el
tratamiento psicológico, que intenta reestructurar las ideas racionales,
eliminar la percepción errónea del cuerpo, mejorar la autoestima, y
desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre el enfermo y
su entorno. La familia debe tomar parte de manera activa en el
tratamiento porque en ocasiones el factor desencadenante de la
enfermedad se encuentra en su seno y, además, la recuperación se
prolonga inevitablemente en el hogar.
Bulimia
La bulimia es similar a la anorexia. En el caso de la bulimia, quien
la padece se da grandes atracones de comida (come en exceso) y después
trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el
ejercicio físico en exceso para evitar subir de peso. Con el tiempo,
esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También
puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos
que son difíciles de evitar).
El diagnóstico de la bulimia se da cuando una persona recurre a los
atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana,
durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones
como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día
siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano.
Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe
(generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas. Con
frecuencia comen alimentos que no están cocidos o que aún están
congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden
dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para
seguir comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia luego
recurren a los vómitos, a los laxantes o al ejercicio físico excesivo.
Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas
anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al
normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso
normal o estar un poco excedidas de peso.
Causas
En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos,
psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene
de sí mismo y responden a un gran temor a engordar. El enfermo de
bulimia siempre se ve gordo, aun cuando su peso es normal, pero no
puede reprimir sus ansias de comer. Generalmente la bulimia se
manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control
médico. La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo
le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de
ingerir grandes cantidades de alimentos.
Hasta el momento se
desconoce la vulnerabilidad biológica implicada en el desarrollo de la
enfermedad y son más conocidos algunos factores desencadenantes
relacionados con el entorno social, las dietas y el temor a las burlas
sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la
anorexia, como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar,
el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes mellitus, determinados
rasgos de la personalidad y las ideas distorsionadas del propio cuerpo.
Síntomas de Bulimia
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado numerosas dietas sin control médico. Tratan de ocultar los vómitos y las purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante mucho tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:
- Atracones o sobreingesta de alimentos: El enfermo come una gran cantidad de alimentos en un espacio de tiempo muy corto. No tiene control sobre la ingesta y es tal la ansiedad que cree que no puede parar de comer.
- Para prevenir el aumento de peso y compensar el atracón o el exceso de las comidas se provoca vómitos, utiliza laxantes, diuréticos, fármacos, o recurre a otros medios que le permitan controlar el peso, como la practica abusiva de actividades deportivas.
- Los ciclos de atracones y vómitos se manifiestan un mínimo de dos veces por semana.
- La autoestima del enfermo es baja y la identifica con su cuerpo.
Asimismo, se producen otros cambios físicos y emocionales (depresión, ansiedad)
que manifiestan el desarrollo de la enfermedad. Los bulímicos se ven
gordos, incluso cuando su peso es normal; se avergüenzan de su cuerpo y
lo rechazan, por lo que intentan hacer dieta en todo momento. A pesar de
todo, la ingestión compulsiva a escondidas o durante la noche es una de
las principales características de esta patología. Pueden llegar a
gastar una gran cantidad de dinero en comida o recurrir a la que ya hay
en casa, que comienza a desaparecer misteriosamente de la despensa. No
sienten ningún placer al comer ni preferencias en cuanto al tipo de
alimentos, sólo buscan saciarse. Intentan evitar los lugares en los que
hay comida y procuran comer solos. Su comportamiento suele ser asocial,
tienden a aislarse, y la comida es su único tema de conversación.
Además, la falta de control sobre los alimentos les produce grandes
sentimientos de culpa y vergüenza.
En cuanto a los signos físicos que evidencian la enfermedad se
encuentran la debilidad, dolores de cabeza; hinchazón del rostro por el
aumento de las glándulas salivales y parótidas, problemas con los
dientes, mareos, pérdida de cabello, irregularidades menstruales, y
bruscos aumentos y reducciones de peso, aunque generalmente no sufren
una oscilación de peso tan importante como la que se manifiesta en la anorexia.
La bulimia puede ir acompañada de otros trastornos como la cleptomanía,
el alcoholismo o la promiscuidad sexual. Consecuencias clínicas:
- Arritmias que pueden desembocar en infartos.
- Deshidratación.
- Colon irritable y megacolon.
- Reflujo gastrointestinal.
- Hernia hiatal.
- Pérdida de masa ósea.
- Perforación esofágica.
- Roturas gástricas.
- Pancreatitis.
Diagnósticos
El médico sospecha bulimia nerviosa si una persona está demasiado
preocupada por el aumento de su peso, que presenta grandes fluctuaciones, en
especial si existen signos evidentes de una utilización excesiva de laxantes.
Otras pistas incluyen tumefacción de las glándulas salivales de las mejillas,
cicatrices en los nudillos por haber usado los dedos para inducir el vómito,
erosión del esmalte dental debido al ácido del estómago y un valor bajo de
potasio sanguíneo. Sin embargo, el diagnóstico dependerá de la descripción del
paciente de una conducta comida excesiva-purga.
El diagnóstico resulta complicado ya que los episodios de
voracidad y vómitos se ocultan con facilidad. Además, algunos síntomas
pueden ser confundidos con los de otras patologías. Para un diagnóstico
adecuado es necesaria una entrevista psiquiátrica que desvele la
percepción que el enfermo tiene del propio cuerpo y la relación que
mantiene con la comida. Asimismo, es necesaria una exploración física
completa para detectar los trastornos fruto de su comportamiento
alimenticio. Los objetivos del tratamiento son corregir los trastornos
alimenticios y psicológicos de la enfermedad.
Tratamientos
Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es mejor que la psicoterapia la realice un terapeuta con experiencia en alteraciones del apetito, pudiendo resultar muy eficaz. Un fármaco antidepresivo a menudo puede ayudar a controlar la bulimia nerviosa, incluso cuando la persona no parece deprimida, pero el trastorno puede reaparecer al interrumpirse la administración del fármaco.
En virtud de la gravedad se puede recurrir a un tratamiento ambulatorio
o a la hospitalización. En primer lugar se trata de evitar los vómitos,
normalizar el funcionamiento metabólico del enfermo, se impone una
dieta equilibrada y nuevos hábitos alimenticios. Junto a este
tratamiento, encauzado hacia la recuperación física, se desarrolla el
tratamiento psicológico con el fin de reestructurar las ideas
racionales y corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su
propio cuerpo. El tratamiento también implica la colaboración de la
familia, ya que en ocasiones el factor que desencadena la enfermedad se
encuentra en su seno. La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por
ciento de los casos, si bien es una enfermedad intermitente que tiende
a cronificarse. La mortalidad en esta enfermedad supera a la de la
anorexia debido a las complicaciones derivadas de los vómitos y el uso
de purgativos.




